dissabte, 18 d’octubre del 2014

Una proteína repara el daño causado en el ADN

Un equipo de investigadores de la Vall d'Hebron, han descubierto que la proteína LKB1 es necesaria para poder realizar el proceso de reparación del ADN dañado por la radiación ultravioleta del Sol.
Esta radiación ultravioleta, primera causa del cáncer de piel, produce alteraciones en el material genético de las células por lo que si estos daños no son reparados pueden causar el desarrollo de un cáncer.
El objetivo de este estudio era poder conocer por qué la radiación solar provoca cáncer de piel y además poder conocer cómo participa esta proteina en esos procesos. La proteína LKB1 es una proteína mutada en tumores LKB1. Para realizar este experimento desactivaron esta proteína en ratones y los expusieron al sol. Los resultados 
fueron que estos ratones desarrollaron un tumor mucho antes de lo esperado. 

Los ratones desarrollaron un carcinoma de células escamosas de la piel que está relacionado a un defecto en la reparación del ADN dañado. A raíz de esta investigación también se ha podido descubrir que el ADN dañado es más resistente a la muerte celular. Tras estudiar con animales se tomaron muestras de personas con cáncer de piel y se pudo observar que en los tumores no había apenas rastro de esta proteína LKB1. La pérdida de esta proteína contribuye al desarrollo de este tipo de cáncer. 
A partir de ahora se podrá utilitzar la falta de esta proteína como factor pronóstico sobre el riesgo a padecer este cáncer y seguirán investigando para poder conocer las causas de que esta proteína se vea alterada.

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dissabte, 11 d’octubre del 2014

Nuestro GPS interno

El premio Nobel de Medicina ha sido concedido este año a John O'Keefe y al matrimonio May-Britt y Edvard Moser. Los tres investigadores han conseguido descubrir las neuronas que nos ayudan a saber dónde estamos y a dónde queremos ir, nuestro GPS cerebral. 

En 1971, John O'keefe descubrió que unas células nerviosas se activaban alternativamente dependiendo de si la rata se encontraba en una u otra parte de la habitación. Se trataba de las primeras neuronas de posicionamiento observadas y podían hacer un mapa de la habitación. John denomió a estas neuronas, que se encontraban en el hipocampo, "células de lugar".

Más tarde, en el año 2005, May-Britt y Edvard Moser descubrieron las "células de red", es un sistema interconectado de neuronas que nos permite conocer nuestra posición y encontrar un camino determinado. Estas células se encuentran en la corteza entorrinal. Ambos tipos de células se comunican para determinar nuestra posición y orientarnos. 
Las investigaciones se han realizado en animales pero se ha descubierto que los humanos poseemos también los dos tipos de células.

Este sistema GPS también puede ayudarnos a recordar cuándo y dónde ocurren las cosas a lo largo de nuestra vida. En enfermedades como el alzehimer, el hipocampo y la corteza entorrinal son dos zonas muy afectadas. Ahora podemos saber porque los pacientes con esta enfermedad no se orientan y se pierden. 
Este descubrimiento abre las puertas a nuevas investigaciones. 
  
Para ampliar la información: http://elpais.com/elpais/2014/10/06/ciencia/1412588761_382401.html

Esta noticia entraría dentro del apartado de de fisiología y medicina.